8 de diciembre de 2011

Piérdete en mi cuerpo y apréndete cada una de sus arrugas, de sus cicatrices, de mis lunares. Esfuerzate en conocerme. Siempre sorprendo. Que mi juventud engaña y el tiempo siempre deja marcas por mucho que me empeñe en taparlas.

23 años no son solo 23 felices cumpleaños, son 276 velas las que he soplado a lo largo de mi vida. Son mas de 8000 amaneceres erosionando , impactando sobre mi piel y mas de 8000 noches que he pasado sola. Son millones de respiraciones –y solo algunas de ellas entrecortadas-, son millones y millones de latidos perfectamente sincronizados que me recuerdan mas de una vez por segundo que sigo viva.


Son casi 300 meses diferentes y mas de 90 cambios de estación, casi 50 cambios horarios. ¡¡Ojala yo misma supiese cuantos han sido mis cambios de humor!! Han sido cientos de personas, igual miles de ellas –imposible recordar-, a las que he conocido, los cafés compartidos. Incontables la cantidad de sonrisas que he podido regalar en esta pequeña-gran andadura. Espero que se cuenten por trillones mis sonoras carcajadas y que pronto, de el salto a los cuatrillones.

Decenas de cigarrillos los que he consumido por pura ansiedad y centenares de ellos en la mejor compañía posible según el momento. Docenas de personas a los que he considerado amigos y apenas una reducida decena que lo es de verdad. Cientos de paginas escritas en ritmo sinusal y solo algunas de ellas en pura arritmia supraventricular.

Han sido litros los que he llorado. Imposible cuantificar las veces que MI agua salada ha resbalado por mis mejillas. Millones de veces en las que mi piel se ha erizado, y solo unas cuantas en las que he dejado de sentir como mi ventrículo izquierdo bombeaba.



Miles de tardes-mañanas-mediodías al sol del Norte. Y unas pocas –pero valiosas- x20 noches las que he pasado mirando las estrellas. Quizás se cuenten por docenas la cantidad de deseos que he pedido a las estrellas en las Lagrimas de San Lorenzo, y con los dedos de la mano, los que se han cumplido.

¡¡Lo importante no son los logros, sino las veces que lo intentas!! Solo una vez es la que me he enamorado y muchos los intentos que se quedaron en el tintero. Billones de pestañeos y unas pocas decenas de miradas caídas –seguimos en buenas proporciones-. Me gusta pensar que son menos de 100 veces las que me he quedado sin palabras y millones las conversaciones que han merecido la pena.

La vida es mas que números, pero no tienes que olvidar que a pesar de mi juventud, es mucho lo ya vivido, lo ya aprehendido. 

3 de noviembre de 2011

Que mas da si te pierdo sin ganarte. Que yo lo que quiero es bailar en la azotea después de una noche de ensueño. Derrapar sobre tu cuerpo sin ser yo la que pise el freno.


Y volar sobre tus brazos, sentir que el cielo esta mas cerca, solo porque seas tu el que esta aquí sentado. Y comerte con los ojos solo antes de comerte con los labios. Inventarme un mundo que caduque en 12 horas solo para no sentir que sentía perderte.

Inventar un horizonte y que seas mi mejor amigo, mi mejor amante solo por esta noche. Romper con los esquemas, olvidarnos del presente que vivíamos antes de vivir la noche. Olvidarme de quien eres, de quien soy, de donde estamos. Crear un mundo al que pondremos nombre que muera cuando empiece el día.


Y sentirme tu princesa, que seas mi príncipe encantado solo por esta noche. Solo eso. Una noche con la que poder crear un mundo, uno nuevo, con mil calles por conocer, con mil bares en los que bailar como nunca antes ninguno lo había hecho. Y no sentirme perdida jamás en ese mundo de 12 horas, porque eres tu el que me lleva de la mano por ese paraíso construido a base de sonrisas y tapas, copas y cigarros.


Ser la única a la que miras a pesar de los cientos de princesas que buscan en ti el príncipe de sus noches. Reírme de mi misma, apoyarme en tu hombro, sentarnos en ese banco que nos estaba esperando.

Quitarme los tacones para correr de tu mano por esa noche inventada. Disfrutar de ese momento paseando en tu sonrisa. Que pulses ese botón que para el tiempo antes de besarme.


Y que mas da si te pierdo sin ganarte, hemos creado otro planeta en cinco minutos que nos ha durado toda una noche. Eso, si que es un autentico milagro. 

23 de octubre de 2011


Despiertas un domingo por la mañana. Aun estas superando una de esas noches en las que los únicos recuerdos que quedan son el dolor de cabeza matutino para ti -hora de comer para el resto- y ese sabor a alquitrán adherido a tu cuerpo.

Primer intento por recordar que decides dejar en el aire. Vaso de agua e ibuprofeno vs resaca. Desmaquillante resbalando por tu piel. Demasiado cansada estabas anoche como para pensar en eso.

Vestido, tacones –más altos de lo políticamente correcto- y mucho eyeliner como traje de guerra. Nuevo bar por descubrir y un sinfín de copas de vino que van pasando por tus manos. Entre carcajadas y risas, las copas se rellenan. Has perdido la cuenta, pero parece no importarte. Nueva bocanada de aire.  

Un vicio lleva a otro, eso está claro. Cigarro en un improvisada terraza ovetense. Conversaciones guiadas por el alcohol y los excesos. Punto de no retorno. Música en directo que ameniza el local. Desconocidos que se convierten en mejores amigos con fecha de caducidad en la misma madrugada.  


A tu mente vuelve ese “Arde Paris”. Eso, piensas es lo que paso anoche. No sabes cómo, pero ese coctel ha llegado a tus manos. Que más da!! La música sigue sonando!



Flash de algo que tu mente consideraba olvidado. Bailas en mitad de la pista balanceando tu melena al aire mientras enseñas a bailar a un nuevo amigo nocturno. No recuerdas donde pero sabes que sonreías.




15 de octubre de 2011

Y vuelves al juego sin saber que has entrado en el. Regresan esas armas que creías olvidadas. No hay nada mejor que volver a sentirse vivo después de meses de hibernación.

Esos gestos inconscientes. Esas caídas de ojos que vuelven a cobrar sentido. La sensación de ser buscada al entrar en una habitación. Ese pestañeo que es solo para ti a pesar de la sala llena de gente.

Esa media sonrisa al verte que esconde antes de que alguien mas se de cuenta de ello. Esa distancia potencialmente incomoda pero forzada, sin importar por quien, como o donde. Interiorizas ese olor que desprende su cuerpo como un nuevo perfume que quieres probar en tu piel. 



Te descontrola su forma inconsciente de morder su labio inferior, esa que desata tus instintos mas primarios. Suspiras por esos ojos que días después parece empezar a dejar caer por los tuyos. Paso adelante. 

Y vuelven las caídas de ojos, la recolocacion nerviosa de ese mechon rebelde que sirve de escudo ante miradas mantenidas mas de la cuenta. Acaricias sus manos con tus ojos, a expensas de no poder tocarlas. Te estremeces con cada roce fortuito y notas su nerviosismo por haber rozado tu cuerpo sin permiso.

Cinco minutos valen para soñar toda una vida, asi de relativo es el tiempo. 

10 de octubre de 2011

 INICIO DE LA RUTA (09.06)




 El infinito ante ella. Nuevos paisajes, nuevas caras y un nuevo sol dia a dia. Nueva casa y nuevos compañeros , en un intento (pensemos que no fue frustrado) de simular un verdadero hogar. Se suelta la coleta.
1ª PARADA (07)



Miedo. De si misma. Miedo de lo extraño, miedo de lo que viene o de lo que se va. Miedo y felicidad en un mismo instante, ante una misma situación. Alegria por lo pasado y desconcierto por lo venidero. Baila toda la noche, disfrutalo y preocupate por la mañana de lo que trae el nuevo sol.

2ª PARADA(08)




Miedo que se vuelve valentía. Rimmel y eyeliner. Capacidad de superación segundo a segundo. Nuevos pasos de baile inventados por y para ella. Recuerda los paisajes sobrevolados hace ya mucho tiempo, desde el abandono del nido. Ahora ya nada (ni nadie) le corta las alas – o al menos ese es el propósito- Necesidad de aprender, aprendiendo que caerse implica volverse a levantar.

3º PARADA (09)



Mas centímetros de tacón. Alegria por los logros propios y ajenos. Un segundo por los que se quedaron en el camino (los que abandonaron , fueron abandonados, o los que la abandonaron). Solo un segundo, el tiempo justo para coger una bocanada de aire antes de volver a zambullirse.

4º PARADA (10)




Ya ha aprendido que las cosas en la vida van por etapas, que hay un momento para cada cosa, y con suerte, una persona que acompaña según las circunstancias. Leccion aprendida : se ha de disfrutar cada brisa como si se terminase al segundo siguiente. ¿una ultima cerveza?

5ª PARADA PERO NO FINAL DE TRAYECTO (11)



Hasta aquí el camino todos juntos. Muchos kilómetros a las espaldas, muchas lecciones (bien aprendidas o no, eso depende de cada uno). Tierra de por medio y vuelta casi al punto de partida. Vuelve la misma persona pero sin un ápice de la que inicio el recorrido. Brindemos por ello ;-)


GRACIAS, Y BUEN VIAJE

24 de septiembre de 2011

 Ahora valia todo. Respiro .Brazos que me mueven , me impulsan , me transportan, me acercan y me alejan. Movimientos descoordinados para un instante fugaz. Respiras

El pelo alborotado, el sudor resbalando por mi nuca. El calor saliendo de tu cuerpo antes de perderse en el mio. Calor, calor, mucho calor.


Sin tiempo para notar como tu cuerpo erosiona el mio, como rozas incesable mi espalda al acercarme a ti. Como deambulas por mis labios sin acabar de detenerte en ellos. Calor y mas calor.
Fuerza que me trasporta en volandas sin apenas oponer resitencia. Sorpresa al notar el cambio, pero no descontento. Respiras. Y respiro. Rapido, como si quisiese invertir cada uno de los segundos destinados a otras cosas en concentrarme en lo presente.

Tacto de algodón. Movimientos que recuerdan a la lucha hasta notar las sabanas contra mis muslos. Vueltas y mas vueltas. Y calor de nuevo. Vuelvo respirar. Y respiras tu de nuevo. Contorsiones buscando libertad. Respiro. No respiras. MI pelo rozando tu cuerpo, al baiben de los movimientos obligados por tus brazos.


Ahora respiras. Calor y mas calor. Nuevo viaje a la luna sin salir del dormitorio. Paseo en tus brazos para caer sobre tu cuerpo. Calor. Respiro y respiras. Sin darnos cuenta, hemos pasado a ser un respiro plural.
Nueva lucha y ahora tacto rugoso. Es el parquet bajo mis plantas, y tu cuerpo bajo mis muslos. Respiro. Calor. Respiro. Mucho calor. Respiro. Me he olvidado de comprobar si seguías respirando. Final del momento
Nuevo viaje. Esta vez sin volandas. Recoger lo propio. Lo tirado por el suelo. Sonrisa complaciente y nuevo rumbo. Encantada de conocerte.

25 de agosto de 2011

My Beautiful Dark













Estaba loca o, mas bien, era loca. Definitivamente, lo sigue siendo.  Le gustaba ver las cosas positivas de la vida desde el punto de vista mas pesimista. Luchaba cada batalla pensando que moriría en el intento a la vez que pensaba que haría pasado mañana. Le encantaba quejarse los días de calor, anhelando las tormentas, a la vez que refunfuñaba cuando las había. Disfrutaba del café bien caliente a la vez que se maldecía por haber calentado tanto la leche.

Era de esas personas que no saben reir sin llorar, esas que tampoco saben lloran sin reir. Era la persona mas encantadora con sus allegados mientras mantenía las distancias con aquellos que no estaban dentro de su fortaleza. Le encantaban los libros de policías que resuelven asesinatos a la vez que deseaba que la muerte del argumento se convirtiese en una historia de amor entre los investigadores.

Era incapaz de enfadarse sin que una absurda sonrisa se dibujase en su cara. Le gustaba vivir su vida a medias mientras pensaba que sin darse cuenta de ello, empezaría a vivirla por completo.

TRY ME ONE MORE TIME. YOU HOLD ME DOWN BY KEEPING ME AROUND

25 de junio de 2011

Buscamos la perfección.

Buscas la mejor de las miradas, pero para ello no hacen falta unos perfectos ojos tan claros como el agua cristalina de una playa. Buscas la mejor de la voces, pero no hace falta que sea la mas dulce del mundo. Buscas la mejor de las mentes, sin pretender un coeficiente intelectual de 180. Buscas la mejor piel del mundo, pero sin darte cuenta que no tiene porque ser suave como la seda. Buscas la mejor de las conversaciones, pero no hace falta que sea en el lugar y el momento perfecto. Buscas que aprecien lo que eres, sin que suponga que se te deba supravalorar. Buscas la mejor de las sonrisas, pero no hace falta que su risa sea la que mejor suene. 


Lo que realmente importa es que; esa mirada sea capaz de entender lo que piensas solo con fijarse en ti un segundo. Lo importante es que sea esa voz la que transmita serenidad en el peor de tus momentos. Hace falta que esa mente sea capaz de ponerse en tu situación para valorar las cosas del mismo modo. Importa que sea al rozar esa piel cuando consigas estremecerte. Interesar el verdadero mensaje de esas conversaciones.  Importa que seas como seas se reconozca tanto tus errores como tus aciertos a partes iguales. Lo verdaderamente importante es que seas capaz de sonreír en la peor de las situaciones solo al ver esa sonrisa.

-La perfección se logra al fin, no cuando no hay nada que agregar, sino cuando ya no hay nada que obtener.-  Antoine de Saint-Exupery (1900-1944)

13 de junio de 2011


Desayuno tranquilo en la terraza. Vistas al mundo con la distancia suficiente para evitar contaminarse del estrés. Te rojo bañado por bloques de iceberg recién sacados del congelador, extrafrio. Camisa masculina como única vestimenta que mostrar al mundo.  

Brisa alborotando su pelo, jugando con las ondulaciones de su pelo dorado.  Decenas de pájaros cantando al nuevo día mientras veía amanecer la ciudad desde su escondite preferido. Tenia algo que la hacia resplandecer. Brillaba su piel con los rayos del sol. Favorecía a cualquiera iniciar el día así.

Gafas de sol extragrandes, moño desordenado en un intento de domar su pelo. Música relajante. Buena compañía.

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26 de mayo de 2011

Fiel como nadie. Acariciaba sus piernas mientras estaba sentada en el sofá. Jugaba con ella para conseguir un trocito de manta para taparse el también. Compartian el desayuno cada dia, medio café con leche para ella y medio para el. Media tostada con mantequilla para ella y media para el. La perseguia en cada uno de sus paseos por la casa y  la esperaba fielmente, sin impacientarse,  en la puerta del baño hasta que terminase de ducharse. Era el único con el que había compartido cama durante muchos años.

Era el primero en recibirla cuando volvia a casa después de grandes temporadas fuera. Era el primero en acariciarla suavemente, el primero en demostrarle lo mucho que la había echado de menos. Era el único que la seguía buscando ilusionado por la casa cuando pronunciaban su nombre, pues creía que se habían alargado las vacaciones y que aun estaba en casa, escondida en alguna parte.

Era el único al que confesar vicios sin que la juzgase. Era el único que la acompañaba a tomar el sol en las tardes de verano en el jardín de pizarra. Era el 
único que metia su cabeza entre sus brazos por la noche en el sofá para que la abrazase.


19 de mayo de 2011

No le gustaba lo que sentía. Quizás, le gustaba más de lo que estaba dispuesta a confesar, pero su orgullo nunca le permitiría reconocerlo.

Ella era una de esas personas seguras de sí mismas, extrovertida, simpática. Ese tipo de personas que se ponen el mundo por montera y deciden escribir cada uno de sus días ellos mismos sin dejar un pequeño papel al destino.

Había  aprendido a base de inteligencia a saber gobernar casi cualquier situación, a separar muchas cosas en la vida.

Separaba por prioridades la carrera, los compañeros, los días emocionalmente grises, los fines de semana viendo películas, las horas de gimnasio, las conversaciones con las amigas. Siempre se había controlado a sí misma, sin juzgarse, simplemente hacia lo que consideraba correcto sin importar demasiado lo que los conocidos opinasen al respecto. Era clara y directa. 

Había luchado cada una de las batallas de su vida como si no hubiese mañana; con el instinto innato de supervivencia de los miembros de las familias en las que el número de hermanos supera al de los progenitores. Había aprendido a adaptarse sin rendirse, sin tener que agachar la cabeza.  Encontró la clave para disfrutar de los placeres de la vida: los cafés con las amigas antes de las sesiones de biblioteca, la colección de amantes que acababan convirtiéndose en amigos, los últimos rayos de sol en la playa con un té en la mano, las conversaciones trascendentales a horas intempestivas. Aprendió a sentirse viva día a día con las pequeñas cosas.



Amaneció sola. Se despertó con una nueva sensación que no sabía reconocer. Sentía, notaba, algo diferente. Había perdido sin saberlo aquel caparazón labrado a base de esfuerzo, de huir, de esquivar lo potencialmente dañino. Había caído en eso que algunos llamar amor, esa sensación de hormigueo, esa locura transitoria.

Pensaba que era algo que debía hacer desaparecer, esquivar, algo de lo que escapar antes siquiera de valorar el riesgo/beneficio. Pero no podía. Esta vez, se dio cuenta de que no podría controlar aquella sensación que la dirigía.

Le gustaba su sonrisa, su forma de hacerla reír. Le encantaban sus brazos. Sus conversaciones a altas horas de la madrugada. Disfrutaba del sexo a escondidas y del helado que compartían después de caer rendidos. Le gustaban sus planes de futuro, esos que nunca se había planteado compartir. Adoraba su olor. Sucumbía ante esa forma delicada de preguntarle cómo le había ido el día. Esperaba impacientes sus conversaciones nocturnas. Se negaba a reconocer lo que solo ella había mostrado a unos poco privilegiados.

Alguien debería de decirle a la princesa aventurera, que esta vez, no podía luchar por escapar de aquello. El cazador había sido cazado.



11 de mayo de 2011



Le quedaban demasiadas cosas por confesar. Cosas que pocos sabían. Cosas que no contaba porque no le gustaba que quien no debiera, supiese más de lo que debía saber. No las contaba para poder sorprender. No las contaba porque solo le pertenecían a ella.

Su animal preferido siempre habían sido las cigüeñas. Era adicta al café, siempre corto de café, leche desnatada con dos bolsitas de sacarina y a temperatura magma. Odiaba profundamente la libertad irreverente de su flequillo. Disfrutaba de la soledad y de la buena compañía. Le encantaban que las pecas de su brazo izquierdo fuesen exactamente iguales a las de su madre. Su día preferido eran los domingos, con un gran tazón de cereales delante de la tele viendo dibujos. Adoraba a su hermano. Decía que era alérgica a los gatos solo por no tener que estar cerca de ellos. Pensaba que todos los problemas de su mundo se solucionaban debajo del edredón. 

Creía que algo que no era capaz de explicar, sin dioses ni filosofías por medio. Adoraba a los niños a pesar de que pensaba que no eran más que una fábrica de mocos. Estaba orgullosa de que la genética la hubiese recompensado con ojos verdes. Públicamente odiaba el futbol, aunque le encantaba en “petit comité”. Creía en el sacrificio como único medio para lograr lo que uno quiere. Adoraba su carrera sobre todas las cosas. Le encantaba tostarse al sol. Sonreía tras los piropos al pasar delante de una obra. Le daban asco las aceitunas porque brillaban. 

Pensaba que nada sube más la moral que unos tacones para poder ver el mundo desde lo alto. Nunca cambiaria su infancia si pudiese, con sus cosas buenas y sus cosas malas. 

Lo que más la reconfortaba era conseguir algo después de haber tenido que pelear por ello. Tenia miedo de haber dejado escapar algo que no volveria. Le gustaba la lluvia, pero solo suave, el orballo. Creía que había estudiado en el mejor colegio del mundo. Le encantaba tener invitados en casa y hacer el papel de anfitriona perfecta. Admiraba a mama. Lloraba viendo el telediario. Le encantaban las flores que salian aleatoriamente en su jardín. Leía libros sin introducción nudo y desenlace. Echaba de menos a todos lo que de una manera u otra ya no estaban.

Se guardaba sus mejores secretos solo para quien se los merecía.


 Odiaba las bebidas con as porque le picaban en la nariz. Aprovechaba las tormentas para salir a fumar a la terraza y dejar que la llovia mojase sus pies. Adoraba viajar de noche en coche. Le encantaba ir la playa en invierno. Creia que los mejores veraneos eran los del norte. Tenia miedo al conducir. Cantaba mientras se duchaba, y al secarse el pelo. Pensaba que nunca tendría una mascota mejor. Le encantaba el cine francés. Su bebida preferida en las grandes ocasiones era el canei. Le encantaba la colección de pisapapeles de su salón.



Blanca.  


2 de mayo de 2011


Sentia poco a poco como sus sentidos se iban exaltando.

Podia notar la claridad que casi le impedía abrir los ojos…notaba el tacto de la brisa alborotando su pelo, sentía mas que nunca el olor y el gusto en los labios del salitre y se deleitaba metro a metro, paso a paso con el sonido del run run del mar.

Se quito las sandalias al llegar al paseo marítimo, noto el primer contacto con el suelo áspero, caliente por los rayos del sol que a ultima hora aun bañaban la costa. Sentia como se deslizaban sus pies entre los pequeños granos de arena que facilitaban su camino hasta la rampa de bajada a la playa. Decidio soltar la coleta que agarraba su pelo, dejar que fuese la brisa marina la que decidiese por unos minutos el peinado perfecto. 



Rozo, se hundió, sintió como sus pies se enterraban por completo al primer paso entre los millones de pequeños granitos que componían la arena tostada de la playa. Su playa. Caminó hacia la orilla mirando el atardecer, mientras las gaviotas revoloteaban a su alrededor buscando alimento poniendo banda sonora a su momento. 

Ensimismada buscaba en el camino hacia el sonido mas sensual, relajante y sublime del mundo pequeñas conchas restos que otros habían desechado en paseos previos al suyo. Cogia cada una entre sus manos, las examinaba cuidadosamente, rozando con sus dedos cada una de sus estrias, sintiendo el dibujo que el agua y el paso del tiempo habían labrado como si fuesen arrugas en la piel antes de meterlas en el bolsillo de la sudadera.

Notaba como el viento alborotaba su pelo, como poco a poco se iban formando bucles por la humedad separando uno a uno sus mechones. Su paseo la acercaba cada vez mas al mar. A las olas. Al olor que ella interpretaba como paz. Veia como las olas rompían cada vez mas cerca de sus piernas, como la espumas podía incluso salpicarla. 





Sintio un escalofrio. Mas frio que de costumbre, helado, refrescante aunque no hiciese el tiempo apropiado para un refrescante baño. Dejo que las olas bañasen sus pies, mientras caminaba por la orilla viendo a los surfistas cerca de la ria intentando domar al mar sin ser ellos los domados.

Se alejó de la orilla unos metros y se sentó sobre en la arena sobre el pañuelo que desenrollo de su cuello. Contempló lo infinita que parecía esa masa de agua verde turquesa que se extendía ante sus ojos y lo que pequeña que se sentía en aquel gran universo salado.

Pensó, que comprendía a la perfección la sensación de despreocupación que sienten algunos al estar frente al mar y decidió que no podía entender como podían librarse guerras en un sitio tan purificante.

Le gustaba su perfecta vida imperfecta. 

10 de abril de 2011


Cada uno es un mundo. Hasta aquí todos de acuerdo.

Sin embargo, todos y cada uno de nosotros tenemos unas circunstancias detrás, de esas que hacen y nos hacen a lo largo de la vida. Todos venimos de algún sitio e intentamos alcanzar otro. Algunos tienen muy claro desde el punto de inicio cual es la meta a coronar, otros tan solo avanzan con la esperanza de descubrirla a lo largo del camino.

Ella siempre había pensado que lo importante era ser fiel a su integridad, que lo importante era demostrar en cada uno de los obstáculos del camino, que la afectasen en mayor o menor medida, siempre había un modo único e inconfundible (un sello de la casa, por decirlo asi) de enfrentarse a las cosas. Creía que era capaz, mas o menos, de responder a lo largo de las posibles situaciones que surgiesen al caminar por la vida.

Lo que no pensaba, es que, sin darse cuenta, sin percatarse de los actos que llevaban a cabo sus manos, sin conocer el porque de aquellas taquicardias transitorias, sin ser ella misma la primera en conocer sus sentimientos, iba a cambiar su vida. Siempre había sido fiel. Fiel a sus parejas, a sus amistades, a sus familiares, a sus ideales de cómo se han de hacer las cosas en cada uno de los instantes que la vida pone a nuestro alcance, siempre había sido fiel a si misma.

Un dia, uno como otro cualquier, cruzo la línea sin saber que la cruzaba. Aquel fue el primer impulso que necesita una rueda para comenzar a rodar. Aquel fue el primer instante en el que empezó a traicionarse a si misma, a traicionar su verdad, sin apenas darse cuenta. La mayoría de las cosas, pensó, suceden antes de que nos demos cuenta que han pasado, y apenas podemos ver su estela, el rastro que han dejado a su paso.

Habia empezado otra relacion sin cortar la anterior. No había soltado los

amarres su anterior vida sentimental, pero tampoco , y eso es lo que mas la asustaba, quería hacerlo. Queria las dos cosas, no deseaba renunciar a nada y no estaba dispuesta a hacerlo. Por suerte o por desgracia, podía compaginar ambas cosas, la secuencia temporal y los diferentes lugares de residencia durante la semana se lo permitían.

Empezo, entonces, a darse cuenta de que algo en ella había cambiado, algo, que la asustaba, pero a la vez le resultaba la cosa mas excitante del mundo, de su nuevo mundo.

Blanca

6 de abril de 2011

Ha pasado la tempestad, por fin. Siempre en la misma situación cuatro veces al año. Siempre creemos que moriremos en el intento pero siempre sobrevivimos. Al fin y al cabo somos supervivientes, náufragos que siempre encuentran una playa a la que llegar.

Las cosas han cambiado, hemos abandonado los malos hábitos. Se recobra el hábito del sueño, las necesidades básicas, volvemos a sentir y padecer. Todos esos sentimientos de abatimiento han desaparecido y a paz (relativa por supuesto) ha vuelto a reinar en el reino de las tempestades.

Desayuno con las amigas, tranquilo, sin prisas, sin tener que pensar en volver a la biblioteca. Café con leche, croissant, una terracita tranquila y muchas conversaciones trascendentales intentando cambiar el mundo. Así el día a día si que merece la pena.

Desde luego, las cosas se ven mejores desde la terraza de un séptimo piso con los últimos rayos del sol bañando tu cuerpo y una taza de poleo-menta para celebrar que se puede volver a disfrutar del día a día.

Blanca

23 de marzo de 2011



Porque no podía mas. Estaba rota. NO podía seguir con ello. Sentía que no iba a ninguna parte. Estaba cansada, solo tenia ganas de coger el tren con regreso al paraíso. Sabia desde el principio que no iba a ser fácil, que iba a tener que pelear en cada una de las batallas.

Le reventaba no poder ser como el resto, aquellos que simplemente dejan que las cosas fluyan, los que confían en su estrella. No podía, siempre tenia que tenerlo todo bajo control, y últimamente las cosas se le escapaban de las manos. Huía aquello por lo que llevaba luchando meses, desaparecían las esperanzas, sentía que el esfuerzo había sido en vano.

Solo esperaba, que como en tiempos pasados, se fuese la tormenta para poder volver a la calma. Habia perdido hace mucho esa paz que la caracterizaba años atrás. Estaba en un bucle del que no sabia como salir. Se encontraba a tientas en un laberinto.

Si le hubiesen concedido un deseo, desde luego no hubiese pedido solucionar el problema. Tenia claro que lo único que ansiaba era desaparecer por un tiempo y poner punto y aparte (el final era imposible) a aquello. No veía la luz a través de las tinieblas.

Blanca

17 de marzo de 2011


Hace no mucho tiempo una gran amiga le contó una historia. Una amiga de esas que no son de toda la vida, pero con la que se entendía como si lo fuese. La historia es de las que no se olvidan, que tienen moraleja, una historia que la acompañará en cada paso que de y a la que siempre podrá recurrir cuando todo se tuerza.

Erase una vez un hombre que escribió en su epitafio “ aquí descansa uno que nunca tembló”. Preciosa frase pensó en aquel momento. Pero mas le sorprendió la reflexión “ si nunca has temblado es que nunca has estudiado”, añadió su amiga.

Si no tiemblas, pensó ella, es porque no has vivido. Desde la juventud de sus experiencias recordó en un "coup de oeil" que tal vez, lo que no podía recordar, eran las veces que no había temblado. Cada uno lucha en la batalla de la vida de un modo distinto. Siempre había defendido que temblar, llorar, incluso derrumbarse, es parte del proceso, parte de todo aquello que hemos de ir aprendiendo.


Caer está permitido, levantarse es una obligación”.

Esa frase le recordaba su adolescencia, su periodo de transición a lo que hoy en día, intenta ser, todavía sin lograrlo. Siempre ha defendido, y siempre defenderá que no los más valientes son los que se alzan con el primer premio del juego de la vida. Si temblar es tu paracaídas, pensaba, solo es cuestión de abrirlo en el momento indicado.

Porque, aunque todo vaya mal, nos desborde el agobio y pensemos que no podemos con la situación, hemos llegado aquí temblando, pero hemos llegado.

Blanca

16 de marzo de 2011


Hace mucho que perdió el norte, literalmente. Hace mucho de aquella niña de 18 años que dejaba su casa rodeada de recuerdos. Ha pasado mucho tiempo desde aquella despedida en la estación con sus amigas de siempre. Ha pasado mucho, y ha pasado por mucho desde entonces.Recuerda la incapacidad de meter toda su vida en dos maletas. La sensación de perder todo lo ganado hasta el momento para enfrentarse a un mundo nuevo. Un mundo deseado, imaginado mil veces. Maletas llenas de cosas que al llegar a su destino comprobaría que eran inservibles pues solo necesitaba empezar a ser la nueva chica del resto de su vida.

Dejo de volar cerca del nido. Literalmente traslado el nido a 800km de distancia. La desventaja de los traslados es que perdió muchas cosas en el camino, cosas que no consideraba lo suficientemente importante como para preocuparse de guardarlas en primer lugar en la maleta, pero que llegada la hora eran lo que mas echaba de menos.


Recordaba aquel peluche, aquella foto que había olvidado, aquella carta que nunca se cansaba de leer. Echaba de menos aquella voz despertándola cada mañana, suave, muy despacio con todo el cariño que la gente pone en lo que mas aprecia. Recordaba como su perro metia la cabeza bajo sus brazos para que lo abrazase cada noche en el sofá. Anhelaba las llamadas de teléfono en las que no tenia que preguntar quien era la persona que estaba al otro lado. Echaba de menos las costumbres que nunca pensó en recordar.

Penso muchas veces en aquello, sentía que la transportaba de nuevo a aquel norte que siempre echaba de menos cuando mas le hacia falta. Aprendió que las cigüeñas nunca craqueaban del mismo modo que ella recordaba. Descubrió que no necesitaba aquella burbuja protectora, pero que la echaba en falta.

Pensó que estar mas al norte aun, era justo lo que necesitaba.

Blanca


Faltan las palabras. Solo lloraba, desconsoladamente. Sin explicaciones. Rozaba el ahogo, porque el dolor le impedía respirar. Las lagrimas rozaban su cara, desbordaban sus ojos, entrecortaban cada uno de sus intentos de poder respirar.

No podía pensar, se sentía desbordada .

Sentia que se rompia por dentro, que todo lo construido caía. Derramaba cada lagrima pensando en la impotencia. Se sentía engañada, ultrajada. Intentaba comprender como y porque y eso la hacia llorar, llorar mas fuerte, se desgarraba en cada llanto. Ella siempre había pensado que las lagrimas eran de débiles hasta aquel momento. No podía controlar su dolor, no entendía haberlo perdido todo en un segundo y la única reacción ante aquello, ante esa presión, era soltarlo todo, dejar que parte de si misma se escapase liberando tensiones.

Perdía las esperanzas , la confianza en la otra persona a medida que el agua dulce regaba sus mejillas. Se destrozaron sus planes, su autoestima, su futuro, su relacion en el mismo instante que empezó a no poder respirar.

Era consciente de que ya no habría a un mañana a su lado, que todo en lo que confiaba hasta aquel momento no era mas que la idea que ella tenia de la situación. Descubrio que había jugado con ella, se sentía como como un objeto a la deriva en mitad de la nada, movida por las olas, con un rumbo desconocido.

Silencio el móvil apagando así su voz para siempre. No quería sus intentos de explicaciones. No quería tener que confiar en quien la había hecho llorar hasta romperse. Cogió aire y decidió llorar, llorar cada uno de los sentimientos que sentía. Llorar ahora para no volver a hacerlo.

“AND ALL THE ROADS THAT LEAD YOU THERE ARE WINDING AND ALL THE LIGHTS THAT LIGHT THE WAY ARE BLINDING

12 de marzo de 2011

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Perseguimos lo que nunca tuvimos.

Luchamos por lo que perdimos, tras haberlo tenido.

Lloramos por lo que, ahora, y solo ahora, nos resulta importante

Corremos, cantamos, escribimos para olvidar

Olvidar que lloramos por lo que un dia perseguimos hasta tener


.

Blanca

22 de febrero de 2011

Al filo de lo imposible


Llegamos donde pudimos. Luchamos por lo que ansiábamos conseguir. Perseguimos aquello de lo que es estábamos seguros. Apostamos por una vida que no sabíamos de antemano si era lo que nos gustaba. Peleamos por llegar donde llegamos. Disfrutamos cada uno de los triunfos con otro reto.

Escalamos la montaña paso a paso, despacio, disfrutando de la subida. Recordamos lo dulce que fue encontrar el primer campamento base. Lo dureza en nuestros cuerpos, nuestros rostros, la dureza de volver a ascender en busca de la cima. Lloramos en el camino, sufrimos todas y cada una de las inclemencias, encontramos compañeros en el ascenso que tal vez, siempre estén ahí.

Aprendimos a volar fuera del nido. Encontramos la mayor verdad, “si no luchas por lo que quieres, probablemente te lo arrebataran”. Entedimos que nada es para siempre, y nos replanteamos el significado de muchas palabras. Aprendimos a curtirnos a base de grandes exposiciones a bajo cero.

Pero sobretodo, aprendimos. Aprendimos a aprender que nunca debemos dejar de escalar. Que perderemos todo lo ganado si no continuamos el ascenso a la cima. Igual no llegamos, o tal vez si, pero entendimos desde el primer dia, que desde la falda de la montaña no lo íbamos a averiguar.

Aprendi a creer que si lo intentas, si de verdad lo intentas, y enseñas los dientes en cada ataque probablemente consigas salir adelante.